miércoles, agosto 09, 2006

Princesa de la Primavera

Ha pasado más de un año pero, pese a todo lo sucedido, todavia me gusta mucho este poema. Me gustaban mucho más en ese tiempo de todos modos.

Creo que es lo poco que me va quedando.





Princesa de la Primavera


Te trajo aquí el don de la dulzura
En carrozas de terciopelo perfumado
Tiradas por brisas, secando las lágrimas del frío,
Días antes de la celebración de tu estación

Tu temporal levantó las hojas
Del otoño que embriaga mi vida
Te llevaste la tormentosa desidia circundante
Me mostraste la razón de ser en el mundo

Las aves florecen y los brotes cantan
El sol ilumina tus cabellos, busca tus ojos
Son los honores rendidos por tu venida
Cortesía exaltada sobre el crepúsculo del día

A nadie te pareces ahora,
Justo en el momento en el que decidí amarte
Mantenme vivo en tu suspiro
Para traerte los anhelos guardados en tu esencia

Y es que desde un día como este, vida mía
Te posas en las desnudas ramas de mi cabeza
Y con ello acuden picaflores para maravillarse
De los brotes emanados de mi desastrado corazón

Es así, como mi regalo consiste
Tan gustosa y delicada tarea
De alabar todo lo que la naturaleza te trajo en obsequio
Las hojas reaparecen como mi sonrisa al verte
El llanto se evapora condenando con felicidad al porvenir

martes, agosto 08, 2006

EsquizofreniA

EsquizofreniA (cuarta parte)

Armonía
no existe contigo
la llave no alcanza
a cerrar la puerta.

Resuelta al silencio
mi silencio y sin arte.
Tus labios, tus besos
son quizá esa verdad
que el arte no alcanza.

Recuerdo
el sabor salado de tu risa seca
las rugosidades del almohadón
el limón con manjar de tus pechos
sinfonías egoístas sobre las rugosidades.

Volviendo al almohadón
hay un punto, sobre todo,
donde las posibilidades se fugan
donde me resta ser la tela
acariciar y beber.

¿Y ahora reflejas el ánimo de quién?
No importa,
ni yo me entiendo a estas alturas.
Y a esta altura
a pesar del silencio
hay música.



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Referencias:
- El niño que se cayo a las 4 en la plaza
- La cicatriz de mi pierna
- La llovizna sobre el puerto el domingo por la tarde
- Y tu, por supuesto, sin descuentos.

viernes, julio 07, 2006

Eclipsando la realidad


Con esto comienzo el blog, sin hacerle sombras a nadie ni tampoco descuidándome.
Este es un viejo texto que escribí en una de esas tardes de escolar, cuando la palabra ilusión era, a veces, algo más que eso.

"Hoy, en la mañana, los vientos se colaban lentamente por entremedio de los edificios de San Miguel mientras daba mis últimos pasos para comenzar un nuevo día en mi colegio. Miré hacia arriba y vi que las hojas de los árboles caían con cierta armonía desde las ramas. El viento las tiraba como si con un pincel las pintara sobre el asfalto. Parecía que cada uno de mis pasos estuviese planeado y pautado, sintiéndome realmente tranquilo pese a la hora en la que ingresaba a clases.

- Planeado y pauteado... planeado y pauteado - repetía en mi mente después de haberlo incluido en el monólogo anterior. Acudió un recuerdo a mi mente: una caja musical que guardaba mi abuela en la vieja casa. La vida podría tomarse similar a esa caja... uno la abre y la "bailarina" comienza a girar sin saber por qué, acompañada con esa melodía triste, así como nuestro metabolismo empieza su ciclo cuando somos engendrados... Nos alejamos de esta forma de la perfección, de uno de esos absolutos que no conocemos: el no ser.

Luego de estos pensamientos no lo dudé más. Caminé en dirección opuesta y busqué una salida de la monotonía de mi día. Huí de las llamadas a clases, las mismas que enseñan poco o nada. Quizás me encuentre con alguien sin importancia (oh, que simple de hallar) y pueda pedirle una moneda o quizás darle un tiro en la cabeza; de este modo, haría por fin algo novedoso y posiblemente placentero.

El final del ciclo está más allá del horizonte, como una utopía que se escapa a medida que intentamos alcanzarla."